Alimento adecuados para mejorar la calidad del envejecimiento




Entre sus apreciaciones, la doctora Patricia Helena Flórez Molano cuestionó el “exceso de mala información” con la que se “alimenta” la población a través de las redes sociales, y para ello explicó que un paciente suyo, un adulto mayor, tomaba té con galletas al desayuno, “porque mi hija leyó en el celular que el huevo es malo”.

También – dijo la conferencista -, al mismo paciente le restringieron la carne y las frutas, argumentando que estas últimas están “envenenadas” por tanto químico.

“El exceso de mala información está desnutriendo a nuestra población; hemos perdido la dimensión de lo valioso que es la comida”, dijo la nutricionista y especialista en promoción en salud, durante el encuentro académico promovido este jueves 18 de octubre por la Secretaría de Desarrollo Social y Político, a través de su programa Seguridad Alimentaria, con el que la Alcaldía de Pereira se sumó a la conmemoración del Día Mundial de la Alimentación.

“Nutrición en el envejecimiento: comer o no comer, he ahí el dilema” fue el título de la conferencia llevada a cabo en el auditorio Benjamín Herrera, de la Universidad Libre de Pereira – sede Belmonte -, en donde la secretaria de Desarrollo Social y Político, la abogada Karen Zape explicó que según la encuesta de percepción ciudadana “Pereira Cómo Vamos”, la desnutrición ha bajado en la ciudad, y ya no es una de las principales causas de muerte en nuestra población.

“El lunes lideramos la “Alimentatón” en la sede de la Alcaldía y a lo largo del año estamos entregando paquetes nutricionales a los niños y a las madres gestantes”, explicó. La doctora Flórez Molano se preguntó: ¿comer tarros y paquetes es comida? Y al responderse, le planteó al auditorio volver a las frutas y a las verduras.

“En vez de una gaseosa, están las guayabas, las manzanas, y si a las personas no les gustan las frutas o verduras pues para eso están las cremas y los jugos”.
“A los viejitos todo el mundo les sugiere que se tome tal yerba, que no coma huevo, que no coma sancocho, y terminamos viendo una población adulta mayor desnutrida, sin poder comer y disfrutar lo que ha comido toda su vida”, anotó la profesional, quien también trabaja en servicios hospitalarios con pacientes con cáncer y de cirugía.

Los estudiantes de la facultad de Ciencias de la Salud de la Universidad Libre (nutrición, microbiología y enfermería) e invitados a la conferencia escucharon de la conferencista cómo los cambios biológicos, psicológicos y sociales que experimentan las personas que envejecen afectan, entre otros aspectos, la buena alimentación.

“La boca pierde humedad y afecta la percepción de los sabores; se pierde olfato, etc.”, y sensibilizó a los asistentes acerca de volver a la comida tradicional, de “alimentar” la vista con colores: “no siempre la arepa blanca con el queso blanco; agreguémosle un guiso, por ejemplo, y con ello estimulamos la visión”.

La doctora María Teresa Rodríguez, década de la faculta de Ciencias de la Salud de la Universidad Libre, señaló en la introducción a la conferencia, que el conflicto armado mundial atenta contra la alimentación de los seres humanos: el desplazamiento de las personas lleva consigo el hambre a cuestas; hizo alusión a que según la FAO (la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación), un tercio de los alimentos que se producen se desperdician, se botan o se dañan. “Muere más gente por hambre que por otras enfermedades letales”, apuntó.

Y como reflexión dijo que no se debe botar la comida; que una alternativa es congelarla, y resaltó que en algunos restaurantes del país están poniendo en cajas especiales la comida sana que el comensal no toca (no las sobras) para regalarla a los necesitados; “en Europa están poniendo refrigeradores con esa comida en las puertas de los restaurantes”.

Es terrible imaginar una persona con hambre, ¿cómo será el dolor de una persona que muere de hambre?”, concluyó la decana.​

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