Acopi centro occidente opina sobre Reforma Tributaria en Colombia

El pasado 3 de octubre de 2014, el Gobierno Nacional presentó su propuesta de reforma tributaria, con el fin de obtener recursos para los próximos cuatro años. Las necesidades fiscales para el año 2015 asciende a $ 12,5 billones, pero estos recursos pueden ser insuficientes ante el actual comportamiento de los precios del petróleo, y ante otros compromisos asumidos por el Gobierno. 

Para ello, se propuso el cambio de nombre del Impuesto al Patrimonio por Impuesto a la Riqueza. Para el caso de personas jurídicas, se cobrará hasta 2017 con una reducción gradual de la tarifa, mientras que para las personas naturales se les cobrara hasta 2018 con el mismo esquema tarifaria desde 2015. Para el CREE, se creó una sobretasa que aumentará gradualmente hasta el 9% en 2018, es decir, llegando hasta 18%, para utilidades superiores a $ 800 millones al año. Las otras propuestas son: mantener por cuatro años más el 4x1.000, la penalización/normalización y eliminación de la devolución de los dos puntos del IVA para quienes realizaban compras con tarjetas débito, crédito y banca móvil.

Teniendo en cuenta estas propuestas del Gobierno, desde la Asociación Colombiana de la Micro, Pequeña y Mediana Industria, ACOPI, hemos decidido respaldar la propuesta del senador Antonio Navarro Wolff, de cobrar un impuesto sobre los dividendos de 10% para bases gravables desde $ 42 millones. 

Sin embargo, la propuesta inicial de ACOPI, es que este nuevo impuesto debería reemplazar al Impuesto a la Riqueza, el cual es regresivo y recesivo. Además, este impuesto castiga a la riqueza adquirida durante años y no, como debería ser, la que se crea durante el año fiscal. Por consiguiente, desestimula la inversión en sectores productivos como la agricultura y la industria, fomentando la importación de mercancías que tanto daño le hacen al país.

Así mismo, apoyamos la propuesta del Representante a la Cámara Armando Zabaraín, quien plantea revivir el impuesto a la remisión de utilidades hacia el exterior, con una tarifa de 7%, el cual había sido eliminado en el año 2006. Según estimaciones, con base en datos del Banco de la República, el ingreso a las arcas del Estado por este impuesto ascendería a $ 2,5 billones al año.

También compartimos la idea del senador Jorge Enrique Robledo, de eliminar la deducción del pago de regalías en la declaración del impuesto de renta. Por cuenta de este concepto jurídico, la nación estaría perdiendo alrededor de $ 1 billón al año.

Finalmente, consideramos que el Congreso de la República y el Gobierno Nacional deben debatir con rigurosidad la política de beneficios tributarios. Un estudio elaborado por la Red por la Justicia Tributaria en Colombia, estimó que el costo fiscal de los beneficios, sin contar las deducciones, alcanzan los $ 9,2 billones al año. D este monto, el sector financiero obtiene $2,77 billones de manos del Estado y el sector minero $476.000 millones. Actividades como el comercio, entre otros tipos de servicios, recibirían $3 billones, mientras la agricultura y la industria, las principales actividades productivas del país, no reciben más de $310.000 millones en beneficios al año.

Es hora que los colombianos tengamos suficiente información sobre las motivaciones para otorgar beneficios tributarios a determinados sectores. Pero también debemos conocer si están cumpliendo su propósito de aportar al desarrollo del país o simplemente son recursos que el Estado deja de cobrar creando déficit fiscales como los que vive en la actualidad.

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