EDITORIAL

LA CULTURA DEL RECICLAJE, VERDAD O MENTIRA? 

Mucho se escucha en todos los medios de comunicación que debemos meternos en la cultura del reciclaje, que debemos cuidar el medio ambiente, que debemos seleccionar bien las basuras, que no se deben mezclar para que la selección sea más fácil en el punto final y que si utilizáramos menos papel se talarían menos árboles y nuestro ecosistema estaría más sano. 

Hoy voy a desahogarme con el tema del papel. 
La verdad es que no entiendo por qué los memoriales judiciales, correspondencia comercial o empresarial y en general deben presentarse por una sola cara del papel si los libros se imprimen por ambas caras de la hoja. A quién se le ocurrió que era más elegante escribir por un solo lado; si se hiciera por ambas caras el ahorro del papel sería nada más y nada menos que del 50%. Otra situación que me molesta es el hecho de escribir a renglón y medio y en letra número 14 y en muy pocos casos 12, si con número 10 todos pueden leer perfectamente bien y se economiza otro alto porcentaje. 

Cómo me duele cuando encuentro un sello grande con la frase “espacio en blanco”, al reverso de las páginas escritas y son unos expedientes grandototes, con todo el papel escrito solo por un lado. Cómo toleramos este despilfarro. Cuánto daño hace la “buena presentación de un escrito” al medio ambiente y cuántos árboles debemos talar para ese solo escrito porque muchas veces la impresora tenía poquita tinta y ese papel se perdió o la hoja se enredo en el rodillo y es otra hoja que se va para la basura, o quedó mal marginada y toca repetirla o no nos gustó y esta debe quedar bien presentada. 

Cómo me gustaría ver los memoriales judiciales y los expedientes escritos completamente, sin dejar tanto espacio en las hojas, sin interlineados, sin sangrías, sin dobles espacios y con márgenes más reducidas que demuestre que de verdad estamos en la cultura ecológica con el compromiso serio de hacer parte de ella. 
 
Pero todo se va en promesas, recuerdo que hace más o menos 37 años se hablaba de la era del plástico, pues no tardó mucho tiempo en llegar todos los envases desechables… qué locura, vasos, platos, botellas, bolsas, cajas y hasta ropa, con un término tan mal utilizado que se terminó utilizando en las personas que no le aportaban nada a la sociedad, palabra irrespetuosa y denigrante para ser utilizado en un ser humano. 

Acepto que sea desechable solamente lo que representa un riesgo para la comunidad como jeringas, instrumentos médicos, y todos aquellos que representen riesgo si son reutilizados, pero las basuras se llenan de muchos productos que pueden ser reutilizables sin el riesgo de contagio de enfermedades.
La cultura que debemos implementar en nuestros hogares es la de la reutilización. Las cajas que traen los zapatos nuevos, se pueden reutilizar decorándolas con otros productos que regularmente terminan en las bolsas de basura como con papel, plástico y hasta cáscaras de cítricos secos como naranja, mandarina, limón, maracuyá, cascarilla de café, de maní, de otros frutos secos, de semillas secas, de hojas secas. Lo que falta es creatividad para reutilizar lo que tenemos a nuestro alcance y generar menos kilos de basura por persona. 

Dónde quedaron los limpiapiés o saltalechos o tapetes de tiras de camisetas viejas, que nuestras abuelas terminaban tejiendo en una estopa o pedazo de costal o de fique y que lo colocaban a la entrada de la puerta para que las personas dejaran ahí el polvo de la calle?, que adornaban los largos corredores y que muchos de nosotros utilizábamos para deslizarnos como si fueran carritos de balineras?, o esa costumbre de heredar la ropa de los mayores a los menores hasta que terminaba en el tapete de la casa, lleno de colorido y recuerdos?, o las revistas viejas par recortar y decorar tarros plásticos o de lata para destinarlos a portalápices o ubicarlos en los baños para colocar ahí los cepillos de dientes o de caballo?. Y, qué tal ir al paseo con el plato y la cuchara, de esos que no se dañan o quiebran?. 

Por comodidad compramos los “desechables” que obligatoriamente terminarán en las orillas de los ríos, en los sitios de acopio, con el pleno conocimiento que estos artículos después de esta utilización, por una sola vez, no quedan sirviendo para nada?. 

Pero no se quedan afuera las botellas y las bolsas plásticas. Esto si da mucho más dolor. Cómo me gustaría ver a las personas con su cantimplora o termito en su bolso, morral o simplemente colgado en el hombro. Esta propuesta no da comodidad, quién se va a “encartar” con estos artículos si es más fácil esas botellas o bolsas que terminan en el tarro de basura y no nos daña el bolso que utilizamos para llenarlo de otra clase de basura? 

 Me causa gracia cuando trato de convencer a algún amigo que utilice bolsas reciclables o reutilizables para que no contamine más y la respuesta es, sin ninguna pena, es que estas me salen más baratas y el plástico evita que los documentos se mojen, con todos esos argumentos entiendo que lo que buscan es eso, argumentos para no “caer en la moda de la cultura del reciclaje”, que para muchos sigue siendo cuento. 

El reciclaje y la reutilización de lo que tenemos para evitar las bolsas grandes de basura, los excesos en los desechos, el uso indebido del papel, el desperdicio de botellas y bolsas plásticas, debe ser un compromiso personal con el ecosistema, con nuestro presupuesto y con los demás miembros de la comunidad. 

La terapia de choque debería ser a la inversa, es decir, no castigar al que más basura bote, pues estas sanciones no han dado ningún resultado, sino premiar al que menos desechos lleven a los sitios de acopio, pero esto se ha convertido en una pelea silenciosa de muy pocas personas en una sociedad que es ciega, sorda y muda ante todos estos desmanes.


Por:
@olgacetrejos

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